La guerra y los negocios de Putin

El discurso de Putin para justificar la injustificable invasión de Ucrania integra sus quejas de la última década sobre la aproximación de la OTAN al territorio de Rusia, algo intolerable, que supone una amenaza y que no respeta lo que dice fue un pacto de caballeros al disolver el Pacto de Varsovia. Es una perfecta cobertura para justificar internamente en su país y ante occidente su particular ‘modelo de negocio’.

Putin dispone de la sexta parte de la tierra emergida con un subsuelo que es rico en materias primas. Su negocio parece ser estrujar a la UE aprovechando la escasez, el cambio energético, el cambio climático y dotarse de una mejor posición mundial, como si de un imperio se tratara.
EE.UU, que llevaba años trabajando con Ucrania para llevar a la OTAN hasta la frontera con Rusia, ha visto que era el momento y ha tomado de rehén a la UE para su negocio, la industria militar y recuperar la dirección del planeta que estaba perdiendo.

El lado ruso del negocio de la guerra tiene las mismas consecuencias destructivas que el negocio de EE.UU en oriente próximo, Afganistan o Irak, pero no es igual. Es necesario regresar al derrumbe de la URSS para entender como ha llegado a esta situación.

En el golpe de agosto de 1991 el KGB y la línea dura del PCUS tomaron la dirección del país introduciendo a Putin en el gobierno de Yeltsin, un alcohólico manejable que había llegado a la presidencia de Rusia. Su gobierno encabezó la disolución de la URSS y del PCUS permitiendo el desarrollo de poderes con gran autonomía en las diferentes repúblicas a cambio de un acuerdo de seguridad que impedía el desmembramiento del estado.

La burocracia de la URSS, las familias del poder que dominaban el PCUS, querían realmente integrarse en el capitalismo occidental y cumplieron con la agenda neoliberal al privatizar los gigantes de la economía soviética porque que no había forma de mantenerla en pié. La economía se desmoronó, perdió la batalla en la carrera armamentística

Todos ellos tenían un vínculo especial con el estado. Una posición privilegiada que les permitió convertir el monopolio del poder en un derecho de propiedad que legitima su posición como oligarcas.

Los nuevos ricos ya no viven en Rusia, se han repartido por el mundo entorno a los lugares que frecuentan las personas mas ricas del planeta. Se les ve en las fiestas de Marbella, en Mónaco, en Creta, en Londres… Son habituales visitantes de los paraísos fiscales. Su riqueza ya no es solo rusa, pero mantienen el vínculo con sus posesiones rusas y por tanto con el estado.

A lo largo de la historia de la URSS el KGB y la burocracia han tenido una relación de amor y odio por quien dominaba la posición determinante en el poder del estado. Ahora, y a pesar de no existir el sistema soviético, lo domina el KGB.

El documental de ArteTV muestra lo peligroso que es Putin quien representa muy bien los criterios con los que el KGB selecciona a su personal: asesinos, pero muy inteligentes y sutiles. En sus primeros años en el poder se concentró en fijar las relaciones con la oligarquía a la que exigió compartir la riqueza que habían acumulado gracias a la privatización. Nadie sabe la riqueza que tiene Putin, pero si se sabe que alcanzaron un acuerdo porque es a ellos es a los que realmente representa y es por ellos que se ha codeado con conocidos fascistas.

Putin ha relanzado el perdido imperio soviético usando la capacidad productiva de armamento del estado y la red de espías que en su momento construyó el KGB. De esta forma obtiene información con la que hacer negocios aprovechando las debilidades de occidente. Los beneficiarios son los oligarcas, personas que entran de forma privilegiada en los negocios derivados de la actividad bélica de Rusia

Entre ellos y Putin se ha establecido una relación mutuamente beneficiosa en la que el estado sigue siendo, como cuando eran comunistas, el origen de su poder, solo que legítimamente según el derecho de propiedad típico del capitalismo.

Es muy probable que la ocupación de Ucrania sea su negocio actual. Usa a su pueblo como si fuera su propiedad. El ejercito de Putin no tiene 200.000 militares sino toda la población de Rusia. En eso no hay cambios respecto a la era soviética porque el estado es el mismo, se ha mantenido por encima del sistema político/económico, tal como hizo el emperador de Japón y su nobleza militar cuando su país feudal no podía resistir al ejercito de base industrial de occidente.

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