Personal card, blog y otr@s cosas de Jivago

2017: un relato de economía social

Esta noche cenamos con un@s amig@s, un encuentro de los de cada año, cuando termina este y empezamos con el siguiente en el calendario. Un hecho tan social como muchos otros a los que no prestamos mayor atención, o prestamos tanta que pueden ocupar la vida entera.

De las Cooperativas Integrales

Este verano por ejemplo dedicamos bastante tiempo a como entender la economía social, catedráticos, expertos, técnicos, emprendedores… muchas personas con visiones y/o experiencias distintas de las que se puede escribir y discernir miles y miles de páginas pero que en el fondo puede ser tan sencillo como la cena de esta noche pues esta misma puede ser la fuente originaria de una iniciativa de economía social, sin haberlo preparado, sin habernos formado en ello, sin guión ni formularios ni estudios previos, sin expertos… porque todo eso en realidad viene después.

La economía social ha empezado siempre en grupos de confianza que tenían algún motivo por el que colaborar para conseguir algún bien común en el que tod@s estaban interesad@s. Tenemos tantos ejemplos…
Vayamos por ejemplo a el Castro del Chano, pequeño poblado/castro celta en Peranzanes (León) donde los pobladores construyeron un muro para defender sus casas. La construcción detrajo muchas horas y recursos de la supervivencia de cada familia para acarrear la piedra y colocarla consiguiendo así un muro de protección que a tod@s interesaba.
En esa misma comarca, en El Bierzo, quedan en los pueblos muchos vestigios de colaboración para superar la escasez o la dispersión de tierras, en la recogida de patatas, en el asado de pimientos, en los que colaboran varias familias vecinas en labores que aisladamente serían mucho mas difíciles.
Encontramos muchos ejemplos en nuestro pasado mas lejano, en la prehistoria, con la caza en grupo y el sostén con ella de toda la tribu; o con la llegada del neolítico el cultivo colectivo de tierras y los traslados de toda la colonia con motivo de la rotación de la tierra. Y ecos actuales en las cooperativas de explotación comunitaria de la tierra y el ganado

Como estos ejemplos pueden surgir en cualquier lugar y momento nuevos casos como el de un conocido pueblo de Lérida, Guissona, en el que tod@s trabajan en la Cooperativa Agropecuaria de Guissona generando tal interacción económico/social que se han extendido fuera de su demarcación local y está cogiendo cada vez más áreas de desarrollo económico. Otro caso cercano a El Bierzo son las cooperativas Del Monte de Tabuyo ¿Quien dice que no puede suceder igual con nuestra cena de hoy?.

Si hay confianza y encontramos motivos de colaboración no hay ninguna razón que impida que tras ella emprendamos una iniciativa de economía social que cuente como base con los recursos y los intereses personales de cada un@ de l@s participantes. La única razón que no estamos educados para colaborar, que se nos enseña un individualismo radical que nos debilita en momentos graves como la actual crisis económica, algo que por aprendido es perfectamente corregible con un aprendizaje mas adecuado.

De aquellos viejos tiempos a ahora ha cambiado, el nivel técnico, el nivel cultural, las exigencias mínimas para la convivencia, hemos dejado en el camino tradiciones ancestrales, antes bien vistas y consideradas dañinas hoy, que sin embargo convivían de forma normal con aquellas manifestaciones de economía social. Todo esto que de alguna forma portamos tod@s, y si nos falta en nuestro colectivo social lo podemos encontrar, condiciona como se organiza hoy las iniciativas de economía social, aunque ya sabemos que la sostenibilidad, la equidad de genero, la solidaridad, la justicia social y otros valores serán incluidos porque los reclaman la sociedad o son imprescindibles para la supervivencia del planeta. Esos valores conformarán con nuestros intereses personales y el bien común que buscamos u acuerdo de beneficio de 360º por el bien común.

Este relato a horas cercanas del nuevo año pretende solo recordar a todas aquellas personas que lo están pasando mal, a las que no se sienten a gusto con la sociedad decadente de nuestros días, a quienes buscan la justicia social, la equidad, una economía armoniosa con la naturaleza… que mas allá de los buenos deseos tenemos con el nuevo año una gran oportunidad, hacer con nuestra comunidad, vecinos, amigos, socios, etc que todo ello cambie de forma cercana y guiado por nuestras propias manos y colaboración común mediante iniciativas de economía social.

Podemos crear la felicidad que deseamos, solo depende de nosotr@s.

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